Secundino Rincón, fabricante de trapeadores

Cliente del Banco Ademi en la República Dominicana

Aun cuando sonríe, Secundino Rincón tiene una mirada de mucha concentración. Es un planificador y su perseverancia es evidente en el negocio de fabricación de trapeadores que ha creado frente a la casa de su familia, en una calle tranquila de Santo Domingo, la capital de la República Dominicana.

Cuando nos reunimos, Secundino viste el uniforme azul de operario de maquinaria pesada en el departamento local de transporte, su trabajo diurno. Ha venido corriendo a su casa en la hora del almuerzo para mostrarnos el negocio que él y su familia han estado construyendo durante más de seis años. Cuando no maneja máquinas, fabrica trapeadores. Sus tres hijos, entre adolescentes y veinteañeros, también ayudan en el negocio. El mayor de ellos estudia en la universidad local.

Por su inclinación planificadora, Secundino, que empezó sólo con las herramientas básicas, logró expandir y modernizar el equipo y las instalaciones a medida que su negocio fue creciendo con los años. Recuerda que empezó con un pequeño taller de madera y un préstamo de USD 1.100 del Banco Ademi, un socio de Acción desde hace mucho tiempo. Acción ayudó a fundar el banco a principios de la década de los 80 y actualmente sirve a más de 150.000 clientes en todo el país. El préstamo del Banco Ademi le permitió ampliar el taller, transformar la estructura de madera en una de cemento, producir en grandes cantidades y empezar a venderles a tiendas y compañías grandes. Ha construido un segundo piso de madera y metal corrugado que en el futuro planea hacer de cemento.       

Más por necesidad que por nostalgia, conserva las herramientas originales con que empezó, como una manivela para ovillar las hebras de los trapeadores y un juego de machetes enormes para tallar los mangos de madera. Estas herramientas funcionan siempre, aun durante los frecuentes y a veces prolongados apagones que afectan a muchas regiones del país.

Trabajando duro y con una buena planificación y el apoyo del Banco Ademi, Secundino ya ha logrado proveer a su familia de un medio de vida en el presente y para el futuro.